TERUEL EN LA ÉPOCA MUSULMANA

 

INTRODUCCIÓN

Enterramiento de la necrópolis visigoda de Solana del Cerrao - Riodeva (Teruel)La época hispano-visigoda (entre los siglos V y VIII de nuestra era) constituye  una de las etapas peor conocidas en la historia de la provincia de Teruel. Ello se debe tanto a la ausencia generalizada de noticias documentales de esta época como a la escasez de restos de todo tipo. El pueblo visigodo, procedente de la zona meridional de Francia, se fue introduciendo poco a poco en el territorio español como consecuencia de la presión sufrida, dentro del suyo propio, por los francos del norte.
Aragón y la actual provincia de Teruel, que pertenecían a la jurisdicción Tarraconense, dependían en esa época de una serie de terratenientes romanos, cuyas tierras comenzaron a ser ocupadas o conquistadas, a partir del año 466, por los visigodos, comandados por su rey Eurico. En conjunto, podría afirmarse que el número de visigodos asentados en Aragón y en la provincia de Teruel fue bastante reducido y que la mayoría se establecieron en grandes ciudades como Zaragoza.
Tras la batalla de Vouillé (507), en la que los visigodos perdieron parte de sus posesiones del sur de Francia, comenzaron nuevos desplazamientos hacia nuestro país, afectando también a Aragón y a la provincia de Teruel. La batalla de Guadalete (711) marcaría el fin del reino visigodo en nuestro país y comienzo de la época hispano-musulmana.
En base a los escasos restos arqueológicos hispano-visigodos hallados en esta provincia de Teruel, no parece haber dudas sobre la existencia de algunos pequeños asentamientos en la zona del Bajo Aragón (área de la Redehuerta , en Alcañiz, y actual casco urbano de Castelserás), donde han sido descubiertos algunos restos de pequeños capiteles y otras piezas de uso personal como broches de cinturón. También se conocen otros hallazgos de cerámica, monedas y diversos materiales sueltos, en Calaceite, Urrea de Gaén, Albalate del Arzobispo, Berge, Oliete, Orihuela de Tremedal y Riodeva.

Capitel visigodo de  La Redehuerta  de Alcañiz - Alcañiz (Teruel)
Hebilla de la necrópolis de La Virgen de la Peña - Berge (Teruel)
Pendiente de la necrópolis visigoda de El Palomar - Oliete (Teruel)

Durante la dominación musulmana, Teruel, todavía sin amurallar, estaba asentado en la parte más alta de la meseta, o sea, en el barrio de la Judería, pues hacia el torreón de Ambeles hay una zona a la que siempre se le ha llamado “El Castillo”. De este castillo no se ha encontrado resto alguno, porque parece ser que posteriormente, y con gran urgencia, fue destruido por los cristianos para amurallar la ciudad con los restos del mismo y convertirla en un gran fuerte en el que poder albergar las tropas de la reconquista y defenderse del enemigo moro que, aunque había retocedido, todavía permaneció hostigando a los cristianos durante diez años.

 

LA OCUPACIÓN MUSULMANA

En la primavera del año 714 se llevó a cabo la ocupación musulmana del valle del Ebro, sin grandes enfrentamientos con la población indígena. No obstante, con la ayuda y el apoyo militar de Carlomagno, se formaron algunos núcleos cristianos que protegieron los altos valles pirenaicos construyendo algunos castillos y fortalezas para la defensa de su agreste territorio. Uno de esos núcleos cristianos, consolidado en el valle alto del río Aragón, en torno a la localidad pirenaica de Echo, dará origen posteriormente al condado y reino de Aragón.
Lo que hoy constituye la actual provincia de Teruel, al igual que la mayor parte de la península, quedaba incluido en el territorio de Al-Andalus, que pasaba a depender política y culturalmente de Ifriquiya (norte de África).

Albarracín (Teruel) Castillo de Albarracín (Teruel)

El hecho de que la expansión musulmana quedara frenada por los francos en la batalla de Poitiers (732), dio lugar a que la zona norte de Al-Andalus, en la que se ubicaba la provincia de Teruel, quedara convertida durante varios siglos en un territorio fronterizo del Islam en su expansión hacia occidente. Para reforzar la zona del Al-Andalus la administración islámica organizó tres franjas fronterizas: la inferior, con capital en Mérida; la media, con capital en Toledo y posteriormente en Medinaceli, y la superior, en la que estaban incluidos los actuales territorios de Navarra, Cataluña y Aragón, con capital en Saraqusta (Zaragoza),  en la cual residía el gobernador o wali. El territorio aragonés estaba dividido administrativa y políticamente en varios distritos, en base a los núcleos urbanos que existían en Aragón en aquel entonces. El distrito de los núcleos urbanos principales estaba constituido por Barbastro, Lérida, Huesca, Tortosa, Tarragona, Zaragoza, Calatayud y Tudela. Al de los secundarios pertenecían Teruel, Albarracín, Alcañiz, Calanda y otros de menor población, así como algunos castillos imprescindibles para la protección y defensa de la Marca Superior.
A partir del año 937, con la conquista de Zaragoza, por Abderrhamán III, la provincia de Teruel y la mayor parte del actual territorio aragonés pasaron a depender de nuevo del imperio cordobés. No obstante, su gobierno continuó bajo el poder de la familia de los Tuyibíes, los cuales quedaban sometidos ahora de forma mucho más directa a los designios del califa de Córdoba. Fue precisamente en esta época, cuando algunas de las ciudades aragonesas, fundadas anteriormente por los musulmanes, como Barbastro,Calatayud, Daroca, o Albarracín, adquirieron un importante desarrollo y prosperidad económica.

Cerro de Alcañiz el Viejo - Alcañiz (Teruel)
Necrópolis islamica de El Vallado de Caudé - Caudé (Teruel)

La ya mencionada organización del territorio en distritos dependientes se mantuvo hasta la muerte de Almanzor y la guerra civil entre musulmanes, provocando todo ello el derrumbamiento del Califato de Córdoba. Aprovechando estas disensiones internas, se independizaron y constituyeron dos nuevos reinos o taifas en el actual territorio de Aragón: el de Albarracín, en 1012, y el de Zaragoza, en 1018. En el de Albarracín, la familia bereber de los Banu Racin (instalada allí dos siglos antes), fortificaron la población. Bajo el mandato de uno de los jefes de esta familia, Hudayl ibn Jalaf, Albarracín, junto con las tierras del Alto Jiloca y las de la zona de Cella, se convirtió en el primer estado o taifa independiente del Califato de Córdoba. Pero para mantener su independencia a lo largo del siglo XI, la familia Banu Racin se vio obligada a aceptar ciertos acuerdos con sus vecinos (tanto cristianos como musulmanes), y pagar determinados tributos. La independencia de esta taifa de Albarracín (conocida también como de Santa María de Oriente) finalizó en el año 1104, tras ser tomada por los almorávides.
La zona norte de la privincia de Teruel y las actuales comarcas del Matarraña y el Bajo Aragón, pasaron a depender, desde el año 1018,  de la taifa independiente de Zaragoza, bajo el dominio de la familia Tuyibíes. No obstante, en 1038, tras la revuelta de Mundir, la taifa de Zaragoza y todos sus extensos territorios pasó a depender de los Banu Hud, una importante familia de origen árabe, cuyo primer rey fue Sulayman al-Mustain, uno de cuyos hijos (Al-Muqtadir) fue el constructor del magnífico palacio de la Aljafería de Zaragoza.
Hacia finales del siglo XI, buena parte de las tierras aragonesas y de la provincia de Teruel, fueron recorridas por el Cid, tras ser expulsado de Castilla por Alfonso VI. En estas tierras turolenses fundó el castillo de El Poyo del Cid y recorrió localidades como Teruel, Cella, Monreal del Campo, Calamocha, Montalbán, y algunas más.
A comienzos del siglo XII, la taifa de Zaragoza, gobernada por Mundir, comenzó a perder fuerza y poder, propiciando que en 1110, su capital fuera tomada por los almorávides y perdiera su anterior independencia como reino taifa. No obstante esta última dominación islámica duró poco tiempo, pues en 1118 Alfonso I conquistaba la ciudad y buena parte del territorio para el pujante reino de Aragón.

 

SOCIEDAD Y CULTURA MUSULMANA

La ocupación musulmana del territorio aragonés provocó importantes cambios en la sociedad hispano-visigoda, la cual recibió nuevas estructuras sociales y nuevos elementos étnicos: árabes (en Zaragoza y en la mayor parte de Aragón) y bereberes (en las tierras de la Marca Media próximas a la Superior y en la zona sur de la actual provincia de Teruel). La integración de la población asentada en Aragón en la nueva cultura islámica se llevó a cabo mediante dos procesos: la arabización y la islamización.
Torre de Doña Blanca - Albarracín (Teruel)Por lo general, los invasores musulmanes fueron muy tolerantes con las religiones, prácticas y creencias de los conquistados (tanto cristianos como judíos); no obstante, parte de la población cristiana y judía se convirtió al Islam, atraida por las notables ventajas (sociales y tributarias), por los derechos como ciudadano musulmán, y por una mejor integración en el grupo dominante. La islamización fue tan rápida en Aragón que a principios del siglo X, prácticamente la mitad de la población conquistada profesaba ya la religión islámica.
Durante los siglos de dominación musulmana, la mayor parte de la población turolense estaba compuesta por elementos indígenas convertidos al Islam, que permanecieron en su lugar de origen (muladíes), y que convivieron con mozárabes y judíos.
Dos son las vías o itinerarios de comunicación islámicos que se conocen en la provincia de Teruel; tal vez aprovechando la antigua red viaria romana: uno de ellos iba desde Zaragoza a Teruel en dirección a Córdoba; el otro partía también desde Zaragoza y llegaba hasta Tortosa por el Bajo Aragón.
En la primera mitad del siglo XII, la mayor parte del territorio turolense de aquel entonces, fue conquistado por Alfonso I en su expansión por el valle del Ebro. No obstante, las influencias de la ocupación musulmana en este territorio, que duró cuatro siglos y medio, perduraron durante mucho tiempo.
Probablemente, la organización agrícola, el cultivo de las huertas y el desarrollo de las técnicas de regadío, de fundamental trascendencia en los siglos siguientes y todavía en pleno uso actualmente en la provincia turolense, procedan de los tiempos de la ocupación musulmana. Así también, las actividades artesanales y la construcción musulmana perduraron durante mucho tiempo, dando lugar a manifestaciones artísticas tan importantes como el arte mudéjar turolense.

 

VESTIGIOS ARQUEOLÓGICOS MUSULMANES

Muchos de los vestigios arqueológicos musulmanes turolenses han sido localizados en la localidad de Albarracín; una localidad que conserva buena parte de su antiguo recinto amurallado,restos de un gran castillo, cuyas excavaciones han proporcionado un espectacular conjunto de piezas de la época, y un caserío urbano de calles estrechas y sinuosas de carácter medieval que lo convierten, sin duda, en uno de los pueblos más bellos de la provincia turolense. Uno de los múltiples vestigios es un impresionante esenciero de plata, finamente decorado, que se encuentra expuesto en el Museo de Teruel.

Jarra musulmana procedente del castillo de Albarracín
Libro aljamiado - Puebla de Híjar (Teruel)
Esenciero árabe de plata.Siglo XI (Albarracín)

Otros hallazgos de época islámica han sido localizado en el cerro de Alcañiz el Viejo, donde existió un hisn o fortaleza, de la que todavía se aprecia un gran aljibe, y restos de estructuras defensivas que se complementan con el hallazgo de monedas, cerámica y otros materiales islámicos.
También han sido hallados restos de cerámica y otros materiales en los antiguos asentamientos islámicos existentes en Calanda, Mas de las Matas, Castelserás, Molinos, Mora de Rubielos, Rubielos de Mora,en el castillo de Peracense,y otros lugares.

 

BIBLIOGRAFÍA
* "Teruel Musulmán " - José Antonio Benavente Serrano – Instituto de Estudios Turolenses - Teruel, 2002.
* "La transformación urbana de Teruel a través de los tiempos" – Angel Novella Mateo – Instituto de Estudios Turolenses – Teruel, 1988.
* "Teruel" – Vidal Muñoz Garrido – Excmo. Ayuntamiento de Teruel - Teruel, 2004.

 

 

 

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