Si hábitat es el medio físico que reune las
condiciones adecuadas para favorecer la vida y desarrollo
de una especie animal o vegetal, éste sería
el que le corresponde a Villalba Baja, algunas de cuyas
especies vegetales son las que se exponen a continuación.
EL ROBLE: EL REBOLLO
GORDO
El roble, llamado también rebollo o quejigo, es un árbol
que puede alcanzar los 20 m. de altura. La corteza tiene unas
características grietas de trazado tortuoso, que podemos
observar en el destacado Rebollo de Villalba Baja. Las hojas
son alternas, coriáceas, con márgenes dentados
o lobulados y permanecen en el árbol secas hasta los
siguientes brotes. El diseño de sus hojas permite reducir
al mínimo las pérdidas de agua.
Busca los lugares sombreados y los barrancos húmedos
en toda la Península Ibérica y el norte de África.
El crecimiento es lento, pero bajo su copa se crea un microclima
de aproximadamente 5º C con respecto a su entorno. Las
bellotas, cilíndricas, maduran en septiembre. Las cepas
son muy resistentes y rebrotan tras sequías e incendios.
El otro apelativo con el que se le conoce es quejigo, derivado
del latín cecidium y que significa agalla. Precisamente
podemos comprobar la abundancia de estas.
Otro nombre con el que también se le conoce en la zona
es el de rebollo; hace alusión a la facilidad
que presenta para rebrotar. Es la denominación que ha
prevalecido en la región si bien este apelativo suele
aplicarse a otra especie de roble.
Los griegos y romanos tenían una gran fe y creencia en
los robles, pues, según ellos, en el interior vivían
las Dríades o Hamadríades que les protegían.
Dioscórides ( siglo I d.C ) le atribuye numerosas virtudes
que son recogidas por el doctor Laguna ( s. XVII ). Ambos consideran
que es un árbol empleado desde épocas muy remotas
para fines diversos. Probablemente la provincia de Teruel debió
contar con numerosos bosques de esta especie. Su desaparición
ha dado paso a cultivos, pinares y eriales.
Un ejemplar muy destacado es el Rebollo Gordo de Villalba Baja.
Se encuentra en un antiguo sendero que lleva a la población
vecina de Corbalán. Con sus cientos de años es
hoy testigo mudo de la evolución del paisaje.
El rebollo o quejigo tiene aplicaciones medicinales, madereras
y nutricionales.
Entre las primeras destaca su cualidad astringente aunque, dada
la intensidad del sabor y el efecto, no se recomienda por vía
oral, pero sí para aplicarlo de forma externa. Está
indicado en irritaciones, fisuras, hemorragias y úlceras.
En cuanto a su aprovechamiento maderero, se emplea principalmente
como combustible y para el carboneo.
Las bellotas y las hojas son aprovechadas por el ganado a pesar
de ser más amargas que las de la encina. También
se ha dado el caso de que en periodos de hambruna se obtenía
de sus bellotas una harina con las que se elaboraba un pan de
ínfima calidad.
Finalmente, los quejigares se han utilizado como espacios o
terrenos para apacentar el ganado y también como campos
de paso en la trashumancia.
El roble o quejigo tiene un doble interés: ecológico
y paisajístico. Ecológico porque es una especie
restauradora de los suelos, ya que regula la infiltración
de las precipitaciones. Paisajístico por su valor ornamental
de gran belleza.
Su supervivencia presenta serias dificultades por dos motivos:
las talas indiscriminadas y los encauzamientos de las ramblas
donde suelen crecer.
Las agallas o cecidias no son el fruto del roble, sino una defensa
del mismo frente a las larvas puestas por una especie de avispa
en sus tallos. El valor ecológico de estas formaciones
radica en albergar una rica comunidad de insectos a los que
protege. La agalla desarrolla unos tejidos vegetales en capas,
que dan alimento y protección a las larvas, convirtiéndose
en perfectas guarderías. Una vez concluida la agalla,
no es extraño ver que por los orificios de salida del
insecto se introducen otros insectos los cuales aprovechan el
habitáculo o destruyen a sus habitantes precedentes.
Pero la red alimentaria continúa, pues podemos observar
huecos de tamaño considerable hechos por pájaros
para alimentarse de lo que encuentran en su interior.
Tres son las aplicaciones que tienen las agallas:
- Para encender fuego.
- Para la obtención de un tinte negro aplicado a los
tejidos o para la elaboración de tinta. Esta última
fue elaborada desde el siglo VIII y prevaleció hasta
el siglo XX. Se preparaba con nuez de agallas, sales de hierro
y goma arábiga, si bien sus resultados eran escrituras
imperfectas. Tenía la ventaja de poder ser almacenada
en polvo para ser disuelta en agua en cualquier momento.
- Valor terapéutico en la llamada pomada virginal o de
la condesa: de las agallas se obtiene un producto astringente
que mezclado con un ungüento rosado se usa para comprimir
aquel esfínter que se halle muy dilatado.
EL CRUJIENTE
Es un arbusto leñoso de la familia de las crucíferas
que constituye el único representante de su género
en la provincia. Además es una especie endémica
de estas tierras de Teruel, es decir, es única en el
mundo. Crece en terrenos de roca caliza, blanca y porosa, terrenos
secos sometidos a un excesivo pastoreo y en proceso de desertización.
Su altura oscila entre los 60 y 100 cm y se distribuye en tallos
muy ramificados y sin pelos o glabros. Las raíces y el
tronco forman cepas retorcidas, mientras que las hojas son enteras
y abovedadas, carnosas y con cerdas rígidas en los bordes.
La floración amarilla, y a veces blanquecina, se produce
entre los meses de abril y junio y pueden llegar a contabilizarse
hasta 6000 flores en un solo ejemplar. Se reproduce por sículas
( fruto en forma de vaina corta con dos valvas o glabras).
Su entorno más abundante es Villalba Baja, aunque también
ha sido localizada en otras poblaciones turolenses como Cuevas
Labradas, Villel, Cascante del Río y Tramacastilla.
Se le conoce popularmente como crujiente o pítano. La
subespecie se llamó paui por ser el botánico
Pau quien le otorgó su nombre.
En 1883, Antonio Badal, cura párroco de las Parras del
Martín, envió al botánico Francisco Loscos
un ejemplar de crujiente localizado en Villalba Baja, comenzando
así la valoración de esta especie tan singular.
Por sus orígenes remotos, se considera un "paleoendemismo",
especialmente por su aspecto leñoso que se establece
como un carácter primitivo en la familia de las crucíferas.
Ya fue conocida por Plinio y Dioscórides, y clasificada
por Linneo ( 1753 ) con el mismo nombre con que la conocemos
hoy.
Una de las causas de su lenta desaparición ha sido su
explotación como combustible y como alimento de ganado
lanar.
Actualmente existen alrededor de 2400 ejemplares diseminados
en taludes y escarpes, habiendo desaparecido el 30% en Villel
al modificarse el trazado de la carretera. De ahí la
trascendencia que tiene la conservación de esta especie
en Villalba Baja y el hecho de haber sido incluida en el Catálogo
de Especies Amenazadas de Aragón como en peligro de extinción.
Esta clasificación implica que es necesaria y urgente
su pervivencia, por lo que: Está prohibido arrancar o
mutilar la planta so pena de las actuaciones legales pertinentes.
El futuro de nuestro endemismo todavía tiene una luz
de esperanza, pues la semilla está almacenada en la Escuela
de Ingenieros Agrónomos de Madrid y además la
toma de conciencia de su valía ha comenzado a difundirse
entre la población villalbina. Conociéndola podemos
evitar su extinción entre todos.
¡Por favor, allá donde encuentres
un ejemplar de crujiente respétalo, no lo mutiles ni
lo arranques! Somos los únicos en el mundo que podemos
presumir de esta preciada planta.
LAS SABINAS
La sabina albar es un árbol de crecimiento lento, de
porte piramidal y adaptado al clima continental, pues resiste
los inviernos secos y duros de las tierras turolenses ( hasta
-25º C ), así como cualquier tipo de suelo.
Puede alcanzar los 20 m de altura, aunque habitualmente está
entre los 5 y 10 m. Se distinguen ejemplares femeninos y masculinos,
presentando sus frutos un característico color pardoazulado
que al madurar torna hacia púrpura. Para poder reproducirse
es necesario que hayan atravesado el tracto intestinal de algunos
animales.
La provincia de Teruel es uno de los enclaves ibéricos
fundamentales de esta especie; también se localiza en
algunos puntos del norte de África y en los Alpes Franceses.
Suele asociarse al quejigo o rebollo y a la carrasca.
Su longevidad puede
llegar al milenio, si bien los ejemplares de Villalba Baja son
de edades inferiores.
Habitualmente, la sabina ha sido utilizada para la alimentación,
la construcción, la ebanistería y la medicina.
Como alimento, es preciso advertir que la planta resulta tóxica
al ser humano y sólo se destina a animales la sabina
dulce. Las bastas son las que van destinadas a la construcción
y a la ebanistería ya que su madera es imputrescible
e inatacable por los insectos y además está dotada
de una gran dureza y belleza.
La resina se empleaba como cicatrizante o parasiticida en el
ganado lanar, también como aromático incienso
en las celebraciones religiosas.
La gran resistencia del árbol a incendios, mutilaciones,
pastoreos excesivos y condiciones climatológicas extremas
ha hecho pervivir la especie; sin embargo, las talas y cortes,
las roturaciones y la apertura de pistas son hoy sus mayores
peligros de supervivencia.
PLANTAS PARA ALIMENTACIÓN
ANIMAL
Los
cultivos fundamentales destinados a la alimentación animal
eran y son los cereales ( centeno, cebada y avena), pero a ellos
hay que añadir otros cultivos como la remolacha, el pipirigallo
y el alfalfe.
No obstante, el alimento de los animales de granjas se enriquecía
años atrás con plantas del campo como ruderales
y segetales: armuelles, ballico, margal, arnacho, aliaga, colleja,
correhuelas, cardinchas, tardanetas, gamones, camarrojas, achicoria.
Las dos últimas, cocidas, también se utilizaban
para la alimentación humana.
Hoy día estas especies se hallan un tanto mermadas en
parte por el uso de herbicidas agrícolas.
PLANTAS CON MAGIA
Bajo este apelativo se hallan una serie de plantas cuya localización
es bastante habitual en los bordes de caminos, basureros, humedales,
etc de Villalba Baja. Las más habituales son las siguientes:
Cardencha: Conocida también
como “peine de bruja”; se empleó para descubrilas.
Amapola: Como hermana menor de
la adormidera, se consideró símbolo del descanso
y del olvido.
Ruda: De ella se decía que
auyentaba las brujas.
Beleño: Ingrediente básico
en el ungüento de las brujas que favorecía la sensación
de vuelo.
Alharma: Peligrosa por sus efectos.
En las culturas árabes se empleaba como estupefaciente.
Solano negro: Planta tóxica
empleada en brebajes para provocar visiones, locura y muerte.
Verbena: Se le consideraba como
anuladora de los males provenientes de la brujería.
Nueza: Era el ingrediente más
habitual de la brujería.
Ajenjo: Se decía que arrebataba
el valor a los hombres.
Chopo: Sus yemas trituradas eran
utilizadas por las brujas en sus unguentos y para calmar dolores.
PLANTAS MEDICINALES
Mucho antes de la aparición de la industria farmacéutica
eran las plantas, con sus propiedades particulares las que custodiaban
la salud del ser humano.
Algunas de ellas fueron utilizadas en Villalba Baja desde tiempos
remotos por el conocimiento que se tenía de sus propiedades
curativas, otras, aún coexistiendo con los propios villalbinos,
se desconocían sus propiedades.
De entre las primeras caben destacar:
Espliego y salvia: plantas digestivas,
estimulantes y antiespasmódicas.
Tomillo: balsámico, digestivo
y antiséptico.
Plantaina: Enjuagando la boca con
una infusión sirve para curar las llagas de la boca y
las anginas.
Achicoria: Es una planta depurativa
y laxante. Con sus raíces tostadas se preparaba un sucedáneo
del café sin los inconvenientes de éste y con
aportes de sales minerales.
Té de roca: Además
de estomacal, calma las indisposiciones intestinales.
Palomesto: Preparado junto con
romero en infusión, y tomado durante una novena, rebaja
el colesterol, también cura los granos y rebaja la sangre.
Esprilla: Utilizada también
para rebajar la sangre.
Entre la segunda clase de plantas medicinales, muy abundantes
en la zona, pero no empleadas por desconocimiento de sus propiedades
destacan:
Ortiga: Antirreumática y
diurética.
Ajenjo: Aperitiva y digestiva.
Lampazo: Planta de los cachurros
que tiene propiedades depurativas.
Ajedrea: Además de estimulante
y tónica se utiliza fundamentalmente como condimento.
Viborera: Planta diurética,
sudorífica y antiinflamatoria.
Malva: Con propiedades emolientes
y balsámicas.
Parietaria: Diurética y
pectoral.
Verbasco: Planta de amplias hojas
y con propiedades pectorales y expectorantes.
Cardo corredor: Con propiedades
diuréticas.
Vara de oro: Diurética y
depurativa.
ASOCIACIONES CURIOSAS
Entre las numerosas especies vegetales y animales asociadas
que existen, en Villalba Baja caben destacar dos por su interesante
valor estético y didáctico. Son dos mariposas
cuyas larvas se alimentan de otras tantas especies comunes en
nuestro medio: la ortiga y el hinojo.
El pavón diurno y la ortiga: La ortiga es una planta común en las riberas de los ríos,
si bien también puede crecer en otros terrenos ricos
en nitrógeno ( abundantes de materia orgánica)
como bordes de caminos o zonas sin cultivar, siempre que tengan
suficiente humedad.
Sus pelos son muy frágiles y al ser tocados se rompen
con facilidad vertiendo un líquido que contiene ácido
fórmico que es el que provoca las irritaciones de la
piel. Dicha planta posee infinidad de propiedades medicinales,
empleándose sus hojas, raíces y semillas para
usos diversos.
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La mariposa llamada pavón diurno o pavito, deposita sus
huevos sobre las matas de ortiga. Las pequeñas larvas
, negras y peludas, que eclosionan de los huevos permanecen
agrupadas alimentándose de las hojas de ortiga hasta
su transformación en ninfas (fase del capullo). Pasados
unos días la ninfa se abre y surge la mariposa que volará
en busca de nuevas ortigas para continuar el ciclo reproductivo.
El pavón diurno puede criarse en cautividad fácilmente.
Bastará con recoger las larvas de ortigas que se vean
comidas y con excrementos allá a comienzos de mayo. La
localización de las larvas sobre las hojas no es difícil
dado que conviven agrupadas. Para que no se caigan las larvas
es conveniente, antes de tocar las hojas, colocar un colador
grande, un papel o un pedazo de cartón debajo de la planta
antes de cortarla. Orugas y ortiga las guardaremos en una caja
de cartón hasta que alcancen un tamaño aproximado
de 3 cm, que es cuando se transformen en ninfas hacia finales
de mayo. Ocho o diez días después saldrán
ya las mariposas.
La macaón y el hinojo: El
hinojo es una planta que puede alcanzar hasta 2 m de altura.
Toda la planta es muy aromática, especialmente sus hojas,
las cuales brotan de unos tallos rectos de los que surgen unas
pequeñas flores amarillentas. Suele crecer en cualquier
lugar: campos sin cultivar, orillas de caminos, cunetas, etc.
Desde muy antiguo se ha utilizado como planta medicinal ya que
sus semillas sirven para expulsar los gases reduciendo la sensación
de hinchazón y las flatulencias. También se pueden
utilizar en repostería como sustituto de los anises.
Su agradable sabor se acomoda muy bien en la elaboración
de curries y para aliñar pescados tales como salmón,
caballa y otros afines. Los tallos y las hojas se emplean picados
como especia y el bulbo como hortaliza.
Pero esta planta también
sirve de alimento para las orugas de la conocida mariposa macaón.
Las hembras depositan sus huevos sobre las hojas de los hinojos.
A los pocos días eclosionan las larvas de color oscuro,
que poco a poco irán adquiriendo su peculiar aspecto
multicolor. Tienen la peculiaridad de que cuando son molestadas
muestran en su cabeza unos apéndice en forma de cuernos
de color naranja. Devoran las hojas con rapidez y en apenas
veinte días se transforman en ninfas alcanzando aproximadamente
unos 4 cm de longitud y sujetándose mediante un hilo
de seda. En otros veinte días más surgirá
la mariposa.
CULTIVOS DE LA HUERTA
Las tierras de cultivo en Villalba han evolucionado desde una
diversidad considerable de especies a una reducción alarmante
de las mismas.
El omnipresente chopo ha colonizado la huerta absorbiendo el
volumen de los acuíferos y mermando el caudal.
A esta situación se ha llegado por varios factores tales
como sequías, reducida rentabilidad, excesiva dedicación,
disminución de la población dedicada a la agricultura
y la invasión de los mercados con variedades más
competitivas.
Entre los cultivos más destacados del pasado no muy remoto
podemos destacar:
Los frutales
- Manzanos. Con variedades tales como: morro de liebre, reineta,
verde doncella, espedriega colorada, espedriega blanca, limo,
camuesa castellana, garcía, miguela.
- Perales. Con sus variedades: limonero, sanroquero, malacara,
roma, pelotero, de agua y de donguindo.
- Ciruelos: Franceses, claudios, cascabeles, altaquitones, de
oreja de burro, de la rosa y blancos.
- Nogales. En sus variedades normal y rinconera.
La remolacha
Su cultivo era masivo y estaba orientado a la industria azucarera
de la localidad turolense de Santa Eulalia del Campo, o como
forraje para los animales.
Los cereales
Todavía sobreviven y destacan entre ellos: el trigo (para
elaboración de pan) y el centeno, cebada y avena para
alimento de animales.
El cáñamo
Es una planta cultivada ya 8000 años a.C. Sus origenes
se sitúan en las tierras que rodean el mar Caspio y el
mar Negro, llegando a Europa hacia el 1500 a.C, siendo los españoles
los que la introdujeron en América.
La imagen de esta planta es conocida por otros usos diferentes
a los textiles. Posee unas hojas palmeadas divididas en cinco
o siete segmentos, el fuerte olor característico y su
elevada altura (hasta 3 m) son sus principales señas
de identidad. Es una especie con plantas macho y hembra. Debido
a su intenso cultivo, su difusión geográfica es
amplia. En Teruel su presencia es rara hoy en día y,
cuando se encuentra, obedece al carácter de vestigio
de antiguos cultivos.
Se ha debatido mucho la identificación taxonómica
del cáñamo utilizado para la obtención
de fibra, con el cáñamo del que se obtienen diferentes
sustancias estupefacientes, sin embargo este último se
considera una variedad del anterior con mayor concentración
de resinas. A partir de comienzos del siglo XX comienza a considerarse
ilegal su empleo como estupefaciente. Numerosos foros de opinión
defienden su recuperación y amplían sus aplicaciones.
Entre sus muchas aplicaciones destacan:
Medicinal: por sus propiedades
analgésicas, sedantes y narcóticas.
Alimentaria: Sus semillas, llamadas cañamones, tienen
un alto contenido en proteínas.
Textil: Para la elaboración de tejidos y cuerdas con
diferentes calidades.
Construcción: Se están elaborando materiales innovadores
por ser un material elástico e inatacable por insectos.
Droga: Por sus propiedades propias de un estupefaciente.
Papel: Ha sido y es la materia prima para la elaboración
de mapas, papel moneda, etc. Con papel de cáñamo
fue escrita ya en el s.XV la Biblia de Gutenberg.
Otros usos: Aceite para el alumbrado.
El cultivo de esta cannabácea textil con cuyas fibras
se fabricaban tejidos y cuerdas, también fue otra de
las actividades que posibilitaron la artesanía del cáñamo
en Villalba.
La principal manufactura realizada en el pueblo era la alpargatería
(perdida a partir de la guerra civil) y que se vendía
en el valle del Jiloca, principalmente en Villarquemado.
Otros
cultivos: yeros, lentejas, guijas, azafrán y vid.
BIBLIOGRAFÍA
* "Villalba Baja: Historia, tradición y costumbres" - Timoteo Galindo Guillén y Francisco Julián Garzarán - Martín impresores - Valencia, 1986

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