Límites de la provincia de Teruel

GEOGRAFÍA DE LA PROVINCIA DE TERUEL

 

 

INTRODUCCIÓN

La provincia de Teruel está situada en la Comunidad de Aragón, España. Su capital es Teruel.
Limita al N con la provincia de Zaragoza, al E con las de Tarragona y Castellón, al S con las de Valencia y Cuenca, y al O con la de Guadalajara.
Está enclavada en el corazón del Sistema Ibérico, dando como resultado que casi la mitad de su territorio se encuentra en altitudes superiores a los 1000 m, con las consiguientes repercusiones de dureza climática, dificultades en las comunicaciones etc.
Con una extensión de 14.803 km2, ocupa el 31,1% del territorio aragonés y el 2,9% del territorio español.

 

 

EL RELIEVE

El relieve turolense está totalmente determinado por una parte del Sistema Ibérico. El principal eje vertebrador de la provincia es la depresión interibérica, que enlaza topográficamente los valles del Jiloca con los del Guadalaviar, espacio en el que está ubicada la capital provincial. Fuera de este eje y de los valles del río Guadalope y río Martín, el territorio es muy montañoso. En el extremo SO se eleva el gran macizo de Albarracín que alcanza su mayor altura en el Caimodorro con 1921 m de altura, en el SE se encuentra la sierra de Gúdar con Peñarroya ( 2024 m )
El territorio se extiende en su límite NE de la Meseta , hasta la depresión del Ebro, de la que incluye una pequeña franja de colinas (Tierra Baja ), que una serie de ásperas sierras ( Cucalón, San Just, Palomera, Peñarroya y Mosqueruela ) aíslan de los altos valles del río Turia, Alfambra y Mijares. La prolongación de la fosa Calatayud-Daroca hasta Teruel escinde en dos sectores las serranías centrales, pertenecientes al sistema Ibérico: al SO el macizo de Albarracín y al E la compleja sierra de San Just. A partir de la ciudad de Teruel, la fosa se bifurca en dos ramales: uno en dirección S, recorrido por el río Turia, y otro en dirección SE , que recorre el alto Mijares. Al N de este último se sitúan las serranías de Gúdar las cuales se prolongan hacia la provincia de Castellón por el macizo del Maestrazgo. Envuelto por ambos ramales y en el límite de la provincia de Valencia, surge el macizo de Javalambre .
Desde el punto de vista tectónico y litológico, se distingue un zócalo paleozoico, constituido por una amplia gama de materiales entre los que predominan las pizarras y las cuarcitas, especialmente visible en las sierras de Albarracín, y una cobertura sedimentaria de materiales mesozoicos y terciarios entre los que abundan las calizas y dolomias, visibles en toda la provincia, pero sobre todo, en la sierra de Gúdar y Javalambre. En las depresiones formadas tras la orogenia alpina se han ido acumulando, a lo largo de los últimos coletazos terciarios y toda la era cuaternaria, arcillas, margas rojizas, yesos y calizas.
En general, se trata de relieves de formas pesadas, labrados en materiales calcáreos mesozoicos, ligeramente plegados pero intensamente fracturados y, sobre todo profundamente hendidos por cañones abiertos por la erosión fluvial. En el sector occidental asoman con frecuencia materiales paleozoicos, ricos en minerales como por ejemplo el mineral de hierro en sierra Menera.
Las unidades de relieve fundamentales son: el Macizo de Albarracín, Gúdar y Javalambre, la depresión del Alto Jiloca, la depresión de Teruel y el somontano del Bajo Aragón, ya en contacto con la depresión del Ebro.

Sierra de Albarracín (Teruel)
Paisaje del Maestrazgo (Teruel)
Paisaje de la comarca del Matarraña (Teruel)

EL MACIZO DE ALBARRACÍN

Situado en el ángulo sudoccidental de la provincia, tiene una clara identidad geológica con la rama meseteña de la Ibérica, enlazando, imperceptiblemente, con las sierras de Guadalajara. Está conformado por varias sierras desagregadas entre sí, en las que dominan los materiales paleozoicos que fueron fracturados por el plegamiento alpino y erosionados diferencialmente, apareciendo unas crestas cuarcíticas, junto a valles erosivos excavados sobre las pizarras menos resistentes. Las sierras más destacadas son las de Carbonera, Collado de la Plata y la de Tremedal. La altura máxima es el Caimodorro, con 1921 m. Al NE de ellas se encuentra la sierra de Almohaja y la sierra Menera, con características similares, si bien no forman parte de la misma unidad. Allí donde los materiales paleozoicos quedaron recubiertos por materiales sedimentarios, han hecho su aparición superficies de erosión a base de pliegues rectos de amplias charnelas y escaso buzamiento como por ejemplo la Muela de San Juan.
En la zona de Pozondón, Peracense, Almohaja, etc aparece una superficie de erosión que ha nivelado en un mismo plano anticlinales, sinclinales, y fracturas, dando como resultado extensas llanuras.

EL MACIZO DE JAVALAMBRE

Ubicado en el ángulo suroriental de la provincia, está constituido por la sierra del mismo nombre y la de Camarena. Toda la sierra de Javalambre es un dominio total de sedimentaciones mesoterciarias. Los páramos situados a 1200-1300 metros han rejuvenecido como consecuencia de la acción erosiva fluvial. Su altura más destacada es el pico de Javalambre con 2024 metros.

EL MACIZO DE GÚDAR-MAESTRAZGO

Situado en el extremo SE de la provincia, queda separado del de Javalambre por la depresión del Mijares. Presenta una litología y morfología similares a las de Javalambre. La superficie de erosión general se sitúa por encima de los 1200 m, habiéndose encajado en ella la red fluvial, que ha conseguido rejuvenecer el relieve. Buen exponente de ello lo tenemos en la muela de Monchen al NE de Gúdar. Como estribaciones del macizo, participando parcialmente, de las características anteriores, encontramos la sierra del Pobo, la sierra de San Just y Ejulve, la sierra de Montalbán y otras de menor entidad.

LAS SIERRAS DEL BAJO ARAGÓN

Son un conjunto de pequeñas alineaciones montañosas, entre las que destacan las de Gargallo-Molinos-Castellote, Alcorisa, Arcos, Calanda, etc. Entre ellas quedan ubicadas pequeñas depresiones como las de Muniesa, Andorra y Mas de las Matas. La evolución morfológica del área ha venido determinada por la hidrografía de los ríos Martín y Guadalope.

LA DEPRESIÓN DEL ALTO JILOCA

Tiene una longitud aproximada de 60 km y 14 de anchura máxima, teniendo su origen en una fosa tectónica fallada, paulatinamente colmada por materiales de alto interés agrícola.

LA DEPRESIÓN DE TERUEL

Se ubica sobre los valles fluviales del Alfambra, Guadalaviar y Turia, alcanzando una longitud de 70 km entre Perales de Alfambra y Ademúz. En el seno de la depresión surgen pequeñas plataformas estructurales de talud arcilloso o margoso muy abarrancado, cubierto por una cornisa calcárea, de aspecto parecido a las muelas del centro de la depresión del Ebro.

EL SOMONTANO DEL BAJO ARAGÓN

Es una especie de continuidad del espacio propio de la depresión del Ebro. Litológicamente presenta yesos al N de la sierra de Arcos y conglomerados al N de las sierras de Andorra y Calanda. En el extremo oriental provincial aparecen estructuras tabulares en las series de conglomerados y areniscas del borde de cuenca.

RÍOS TUROLENSES

La red hidrográfica de la provincia de Teruel se organiza en torno a dos vertientes la del Ebro y la levantino-mediterránea.
Los ríos que desembocan en el Ebro son de escaso caudal, sobre todo, si se comparan con los que lo hacen en el mismo río desde la zona pirenaica. La causa es la diferente pluviometría de cada una de las cabeceras y la escasa cuenca de los propios ríos.
Los ríos que vierten sus aguas al Ebro son: el Jiloca, que lo hace indirectamente a través del Jalón, el Aguas Vivas, el Martín, el Guadalupe y el Matarraña. Sus caudales medios absolutos oscilan entre los 7,16 m3/seg del Guadalope y los 0,3 m3 del Matarraña, pasando por los 4,76 del Jiloca, los 1,49 del Martín, y los 0,50 del Aguas Vivas.

Río Alfambra a su paso por Villalba Baja (Teruel)
Río Turia (Teruel)
Río Jiloca (Teruel)

El régimen anual de estos ríos es bastante ambiguo, dado el escaso caudal habitual. Es perceptible en ellos la incidencia de las lluvias de carácter mediterráneo y prácticamente inapreciable la incidencia del fenómeno nival. En este sentido son ríos muy sensibles a los fenómenos tormentosos primaverales y veraniegos y a las lluvias torrenciales otoñales. La irregularidad interanual es muy acusada.
A la vertiente levantino-mediterránea se dirigen los ríos Mijares, Guadalaviar, Alfambra y Turia. Su caudal medio absoluto oscila entre los 1,44 m3/seg del Alfambra, los 4,72 del Turia y los 2,86 del Mijares a su salida de la provincia, camino de la de Castellón. Son especialmente notables en estos ríos las súbitas crecidas otoñales producidas como consecuencia de fuertes trombas de agua caídas en corto espacio de tiempo.
Junto a los ríos también destacan en la provincia algunas lagunas como la laguna endorreica de Gallocanta en la localidad homónima y las de la Estanca y la Salada Grande próximas a la ciudad de Alcañiz.
El aprovechamiento de los ríos es muy limitado; el hidroeléctrico es nulo dado el escaso caudal y la irregularidad interanual; el agrícola, sin embargo, es intenso en las vegas de los propios ríos, contando en cualquier caso, con las hostiles condiciones climáticas invernales.

FLORA Y FAUNA DE LA PROVINCIA DE TERUEL

En la provincia de Teruel la vegetación se encuentra en una fase regresiva a consecuencia de la explotación humana del medio a lo largo de la historia. De hecho el 30% de la superficie provincial se identifica con tierra labrada para el cultivo, mientras que el resto, casi el 60% está cubierto por un pastizal-matorral resultante, en buena parte, de la degradación de formaciones originales. En definitiva, sólo el 26% de la provincia corresponde a superficie arbolada con especies forestales, entre las que predominan coníferas, en importante proporción de repoblación o propiciadas por la destrucción de antiguas masas frondosas. Se localizan sobre suelos profundos y poco lixiviados, constituyendo una importante riqueza potencial para los municipios de las altas sierras.
La conjunción del clima y del suelo, controlada por la constitución litológica del territorio y por la topografía, es la responsable de la vegetación natural original. La altitud impone una mayor pluviometría y condiciona los extremos térmicos limitantes para el desarrollo de determinadas especies, mientras que la exposición es la causante de los contrastes entre las solanas y umbrías y de los matices microclimáticos en la distribución de precipitaciones.
El dominio climático de Teruel, de montaña media mediterránea continentalizada, poporciona distintas formaciones vegetales que adoptan un dispositivo en pisos bioclimáticos escalonados en altura, si bien la intervención humana: roturaciones, talas para la obtención de pastos, prácticas forestales, ha intorducido profundas modificaciones que han empobrecido la vegetación primitiva hasta su casi desaparición en algunas áreas, fundamentalmente en las depresiones o que han favorecido la expansión de nuevas especies – los pinos – más rentables económicamente, que han desarticulado las asociaciones primitivas.

FLORA Y FAUNA DE LA SIERRA DE ALBARRACÍN

Sus redes fluviales, las precipitaciones moderadas, con gran sequía en verano, y las temperaturas reinantes, condicionan la vegetación que es, a grandes rasgos, de características continentales.
El arbolado que caracteriza a la zona está constituido por sabinares, pinares y rebollares, todos ellos resistentes a las condiciones climáticas y bien adaptados a ellas. Las sabinas constituyen importantes conjuntos, de gran resistencia al frío y a la sequía, de lentísimo crecimiento y larga vida, formando bosques no muy cerrados y frecuentemente acompañados de encinas, enebros, etc.

Los pinares también forman importantes agrupaciones boscosas. En las altitudes medias de los valles estos pinares son ricos en pino negral, que evita la erosión del suelo y es más exigente en sus necesidades de lluvia primaveral. En las partes más altas la masa forestal se halla dominada por el pino silvestre, que constituye la riqueza maderera de la zona. El pino silvestre o albar ha colonizado con facilidad los suelos deteriorados por incendios y pastoreo, que antes ocupaba el rebollar.

Pinares  de la sierra de Albarracín (Teruel)
Ciervo
Cernícalo
Erizo

Acompañando a las riberas de los ríos se desarrolla la vegetación característica de estos lugares a base de álamos, sauces, arces, chopos, fresnos, olmos, etc.
La población animal de esta zona está ligada a sus bosques, destacando entre ellos la presencia del ciervo, que aunque relativamente abundante es difícil de observarlo, si bien sí es fácil escuchar sus gritos en época de celo o encontrar sus huellas.
Aunque no abunde demasiado en esta zona, también es fácil localizar algún que otro jabalí. La gineta y el gato montés, más abundantes en otros tiempos, están prácticamente extinguidos.
En las proximidades de Albarracín y el valle del Guadalaviar es frecuente la garduña y alguna sobreviviente nutria.
En las zonas rocosas habitan el cernícalo y el gavilán. En los sotos son habituales los pinzones, carboneros y jilgueros, y en las proximidades de huertas la astuta comadreja, el tejón y algún erizo.

FLORA Y FAUNA DE LA COMARCA TERUEL-ALTO JILOCA

En general, la vegetación característica de este entorno está constituida por un considerable sabinar, en el que penetra de forma importante el pinar ibérico y a su vez todo el conjunto se halla circundado por un extenso carrascal.
Los tipos de ambientes que podemos encontrarnos son tres:
En las zonas montañosas se producen unos cambios característicos de vegetación, de las partes más bajas hacia la cumbre, estableciéndose la evidente relación de aquella con la altitud, teniendo en cuenta que las mayores cimas no sobrepasan demasiado los 1500 m.
Las partes menos elevadas están dominadas por la encina. Unidos a los encinares aparecen grupos de quejigos y en el suelo la gayuba y el espantalobos. Son en estos bosques donde habitan con frecuencia el zorro y el jabalí.

Sabinar
Jabalí
Perdices
Liebre

En lugares algo más fríos , entre los 1000 y 1500 m, encontramos sabinas blancas y a mayor altitud la sabina rastrera que ocupa las cumbres asociándose al pino silvestre y a la coscoja. En estos sabinares es donde habita el zorzal, que se alimenta de las semillas y frutos de las sabinas.
Los pinares silvestres , escasos, constituyen también el hábitat para ciertas especies animales como las ardillas y el lirón.
En las zonas esteparias se han introducido y creado cultivos de secano a base de cereal, leguminosas y girasol, muy visitados por jilgueros, perdices, codornices, conejos, liebres, etc.
Las riberas fluviales se hallan pobladas de carrizos, juncos, cañas, espadaña y sargas así como arbolado a base de sauces, álamos, olmos y choperas, recorridos y habitados por una fauna específica: polla de agua, zampullín, ánade, garza real, jilguero y oropéndola.

FLORA Y FAUNA DE LAS SIERRAS DE GÚDAR-JAVALAMBRE Y MAESTRAZGO

La vegetación está notablemente influenciada por la climatología de la zona y las escasas precipitaciones. En la sierra de Gúdar las zonas más bajas están ocupadas por encinas y quejigos, entremezclados con bosques de pinos silvestres que en las alturas se transforman en pino negro entremezclados con pastizales.
En Javalambre hay ciertas diferencias debido a su situación más meridional. Las altitudes más bajas están ocupadas por sabinas y encinares. Los pinares situados por encima de éstos son esencialmente de pino laricio y más arriba de pino silvestre, apareciendo superiormente la sabina rastrera.
Los arbustos que acompañan a estos bosques son el enebro común, boj y guillomo, que forma extensiones blancas en lugares soleados. También podemos encontrar agracejos y acebos.
Las riberas de los ríos están pobladas por su vegetación típica constituyendo ricos ecosistemas.

Encinar
Zorro
Ardilla
Águila perdicera

La fauna está representada por un gran número de especies ligadas a cada uno de los medios correspondientes. Entre los mamíferos son comunes el jabalí, zorro, tejón, comadreja, gato montés, conejo, liebre, topo, lirón careto y la ardilla en los bosques de pinares.
Entre las aves destacan: el azor, gavilán, pico picapinos, carbonero y herrerillo en las zonas de pinares y el águila perdicera, el alimoche, los cuervos y tordos en los riscos y cortados.
Próximos a ríos, riachuelos y similares encontraremos lavanderas, chochines y arrandejos, y en los matorrales currucas, calandrias y terabillos.
Entre los anfibios podemos encontrar en charcas, ríos y huertos al sapo común, el sapo partero, la rana etc.
Los reptiles están representados por la temida víbora hocicuda que habita en los secarrales con poca vegetación, pero que no suele atacar salvo en caso de agredirla. También hay otras serpientes de mayor tamaño, pero inofensivas, como la culebra bastarda, y otras más pequeñas como la culebra lisa y la de collar.
Así también son frecuentes algunos saurios como la lagartija colilarga, la ibérica y el lagarto ocelado.

FLORA Y FAUNA DEL BAJO ARAGÓN Y EL MATARRAÑA

Las plantas características de esta zona adquieren gran importancia ecológica, contribuyendo en gran medida a frenar la erosión del suelo, el mantenimiento de la vida animal y la alimentación del ganado. Entre ellas destacan la ontina, el esparto y el asnalio. Otras especies como la salicornia y el tomillejo son capaces de sobrevivir en zonas con grandes cantidades de concentraciones salinas.
De camino a las sierras, la aridez del suelo se va atenuando y las precipitaciones se hacen menos escasas, desarrollándose una cubierta vegetal con características totalmente dispares. En las laderas es frecuente el pino carrasco y el pino laricio y en las zonas más altas el pino silvestre, acompañados de sotobosque mediterráneo. Destacan la coscoja y las plantas aromáticas como tomillo y romero. Entre la vegetación espontánea destacan el acebuche y el lentisco, del que se obtienen los pistachos.

Cabra montés
Pinares  bajoaragoneses (Teruel
El Parrisal. Beceite (Teruel)

La fauna está supeditada a cada uno de los ambientes bioclimáticos anteriores. En los pinares abundan las ardillas y la cabra montés, actualmente protegida. También destacan otros vertebrados como el lagarto ocelado y el eslizón ibérico.
Las zonas esteparias y desérticas están pobladas, entre otras, por aves muy peculiares como la alondra de Dupont, el alcón peregrino, las gangas y las ortegas. Las zonas “saladas” como la Estanca de Alcañíz son lugar de paso de aves migratorias tales como el águila pescadora, la garza real, etc.

CARACTERÍSTICAS DE LAS CUENCAS MINERA

Es una comarca situada entre el Sistema Ibérico y la Depresión del Ebro. Cortada por fallas y atravesada por los afluentes del río Martín y Aguas Vivas.
Los materiales paleozoicos afloran en Montalbán constituyendo un anticlinal en el que sobresalen cuarcitas y areniscas. El mesozoico está presente en las sierras de Ejulve y San Just. Los estratos se sitúan en capas poco fracturadas y en los materiales correspondientes al Cretácico Inferior es donde se localizan los lignitos en las “formaciones de Escucha” y “facies de Utrillas”
Por encima de Montalbán afloran también materiales mesozoicos, por lo que el carbón puede extraerse más fácilmente sobre todo en Andorra y Ariño.

Paisaje minero de Ojos Negros (Teruel)
Grutas de Cristal. Molinos (Teruel)
Zona minera de Aliaga (Teruel)

Además de los lignitos se explotan otros minerales como el caolín; igualmente se encuentran localizados depósitos importantes de fósiles marinos como por ejemplo en Alloza.
Mención especial merecen las Cuevas de Molinos o Grutas de Cristal, cuevas excavadas por el agua en el macizo calizo y del que destacan, entre otras, las formaciones de estalactitas de crecimiento excéntrico que se forman en el interior de las grutas.
En esta comarca el paisaje es duro y seco y las tierras adoptan tintes oscuros. Los suelos son pobres y sólo cultivables en los valles. Por ello la cubierta vegetal es pobre y escasa y ha sufrido una intensa deforestación como consecuencia de la fabricación de carbón vegetal.

EL CLIMA DE TERUEL

El  relieve turolense, añadido a la altitud y situación de la provincia con respecto a la propia disposición de las cadenas montañosas peninsulares, que la protegen de las influencias marinas, dan lugar a unas peculiares condiciones climáticas de carácter limitante.
La estrecha dependencia entre el clima y la orografía determina la existencia de climas mediterráneos, de montaña media y de fuerte matiz continental, que se refleja en la tendencia a la aridez y en los marcados contrastes térmicos, lamentablemente conocidos por sus rigores invernales.
Las regiones más elevadas se singularizan por registrar precipitaciones de 500-600 mm, que en las áreas mejor orientadas superan los 1000 mm (Gúdar y Albarracín), y temperaturas medias por debajo de los 10º, con abundantes nevadas y periodos con riesgo de helada de hasta ocho meses, situándose las mínimas absolutas por debajo de los 20º bajo cero. Los veranos son suaves, con valores medios mensuales entre 17º y 20º.
Desde el punto de vista agroclimático, reviste especial importancia la fecha de primavera y última helada, que en este sector se localizan muy próximas, reduciéndose de esta manera el periodo vegetativo a los meses de junio y septiembre.
Fuente de Cella seca en 1995En las depresiones internas y en las altiplanicies centrales el registro pluviométrico oscila en torno a los 400-500 mm, con máximos de precipitación en primavera y otoño y un verano no excesivamente seco a causa de las tormentas típicas de esta época. No obstante, existe un déficit hídrico continuo desde mayo hasta octubre. El mínimo suele darse en invierno como consecuencia del anticiclón térmico, que genera un tipo de tiempo seco y soleado con temperaturas nocturnas muy bajas, por irradiación e inversión térmica: rocío, escarcha y niebla son meteoros característicos del tiempo invernal de las depresiones turolenses.
La temperatura media anual oscila entre 10 y 13º, con valores de 20-25º para el mes más cálido y de 2-5º para el mes más frío. Hacia el Bajo Aragón las temperaturas se dulcifican como consecuencia de la menor altitud, las precipitaciones son inferiores – poco más de 300 mm -  y la acción del viento es muy manifiesta, lo que genera una marcada aridez, que es el rasgo climático dominante.
Un aspecto importante a la hora de describir las ya de por sí diversas condiciones climáticac turolenses es la enorme variabilidad interanual de los elementos del clima. Esporádicamente, suelen producirse situaciones excepcionales con valores absolutos anómalos: temperaturas extremas de -25º o superiores a los 40º, años muy secos y otros insólitamente húmedos, o intensas tormentas que aportan la mayor parte del total anual de precipitación.
Estas oscilaciones climáticas, comunes por lo demás a todo el ámbito del Mediterráneo, son un factor que se ha de tener en cuenta en el momento de valorar las limitaciones naturales que condicionan las actividades humanas presentes y pretéritas. Por eso no es de extrañar la aparición de noticias y referencias a ellas en la documentación histórica.
Más difícil resulta determinar si todos estos acontecimientos, hasta cierto punto extraordinarios, encajan dentro de un modelo normal de clima mediterráneo, por esencia irregular, o responden a una oscilación climática más de las muchas detectadas a lo largo de la historia.

POBLACIÓN DE LA PROVINCIA DE TERUEL

Las condiciones naturales de la provincia turolense son poco propicias al poblamiento y siempre ha sido una de las menos pobladas de España.
La población de la provincia de Teruel, que fue de unos 100.000 habitantes a finales del S.XVI, llegó a poco más de 150.000 a finales del S.XVIII.
Experimentó un notable auge en el S.XIX, pues su horizonte económico se amplió con la revalorización de su minería. Hacia mediados del siglo alcanzó el cuarto de millón de habitantes, aunque el crecimiento se vio afectado por las epidemias de cólera de 1853-1856 y 1885 y por las emigraciones hacia la región valenciana, Zaragoza y Cataluña. La minería del hierro y del lignito, si bien crearon nuevos focos de población con densidades superiores a los 50 habitantes/km2, no alteró el cuadro agropecuario de la provincia.
A lo largo del siglo XX la población ha ido reduciéndose de forma continuada, si bien el proceso de despoblamiento masivo y el rápido envejecimiento se ha acelerado en los últimos 50 años. El número de pueblos semiabandonados es considerable, siendo un capítulo inacabado por cuanto, según datos de 1987, el 20% de los municipios tenían menos de 100 habitantes. Los núcleos de mayor población corresponden a Alcañiz, Andorra, Calamocha, Alcorisa, Montalbán, Utrillas, Cella, Albarracín y la propia ciudad de Teruel.
La principal causa de despoblación no es otra sino la pérdida de empleos en el sector primario, que hizo que en la década de los sesenta emigraran de la provincia unos 50.000 turolenses. Posteriormente, a partir de los años ochenta, el envejecimiento de la población ha generado un doble problema: el aumento de la emigración y el fuerte descenso de la tasa de natalidad que hacen que, en la actualidad, Teruel sea una de las escasas provincias españolas con menor tasa de crecimiento vegetativo.
La tasa de natalidad provincial se sitúa en torno al 7%. Dicha tasa tiene mucho que ver con el envejecimiento generalizado de su población. La escasa población joven de los pequeños municipios los abandona por razones educativas, laborales o vivenciales. En lo que a mortalidad se refiere la tasa se sitúa en torno al 10,5%.
El destino de la emigración turolenses es triple (Zaragoza, Valencia y Barcelona), dependiendo del área provincial de que se trate. Generalmente las gentes del Bajo Aragón, hasta Alcañiz y las del valle del Alto Jiloca tienden a dirigirse a Zaragoza; las del Maestrazgo y resto del Bajo Aragón lo hacen hacia el área de Tarragona-Barcelona; y las gentes de Albarracín, Gúdar y Javalambre lo hacen hacia Castellón-Valencia.
La población activa representa alrededor del 35%, de los cuales el 26% se dedica a actividades primarias, el 25% al sector secundario, el 10% a la construcción, el 37% al sector servicios y el 2% restante a actividades no clasificadas.
Bien es cierto que por parte de la población turolense se está exigiendo cada vez más un cambio en la política de incentivos económicos para mantener el empleo en la provincia y poder atajar la progresiva emigración del sector joven a las grandes ciudades.
Así mismo, en el campo turístico, los expertos al respecto consideran que una de las muchas soluciones para el relanzamiento de la provincia pasaría por conseguir que Teruel tuviese una oferta turística articulada que le permitiese estar presente en los circuitos nacionales e internacionales, además de incrementar ante el resto de comunidades la discreta promoción que actualmente se limita a provincias limítrofes.
Ciertos recursos como el arte mudéjar, Dinópolis, los diversos espacios naturales que posee la provincia, las rutas turísticas etc, generan una riqueza, pero no la que debería ser en realidad si se llevase a cabo una mayor promoción por parte de los medios y agentes publicitarios para atraer más el turismo.
Actualmente la provincia tiene alrededor de 140.000 habitantes. Posee tres partidos judiciales ( Alcañiz, Calamocha y Teruel ), 233 municipios, y diez comarcas: Albarracín, Alto Jiloca, Teruel, Gudar-Javalambre, Cuencas Mineras, Maestrazgo, Andorra-Sierra de Arcos, Bajo Martín, Bajo Aragón y El Matarraña.
Pertenece a la Comunidad de Aragón. Depende del distrito universitario de Zaragoza y de la diócesis de Teruel-Albarracín.
Algunos datos referenciales de población son:

AÑO
POBLACIÓN
1900
246.001 h
1910
255.491 h
1920
252.096 h
1930
252.785 h
1940
232.046 h
1950
236.002 h
1960
215.183 h
1970
170.284 h
1975
155.449 h
1980
153.457 h
1981
150.900 h
1986
148.073 h
1987
149.423 h
1989
148.805 h
1990
148.198 h
1991
141.320 h
1994
143.198 h
1995
143.055 h
1996
138.211 h
1998
136.840 h
1999
136.849 h
2000
136.473 h
2001
136.233 h
2002
137.342 h
2003
138.686 h
2004
139.333 h
2005
141.091 h
2008
145.530 h
2009
146.751 h

 

BIBLIOGRAFÍA
* "Rutas Aragonesas" - José L. Acín y Ramón Acín - Grupo Zeta - Zaragoza, 1998.
* "Teruel, Albarracín y Montes Universales" - Antonio Pardo - Susaeta ediciones.
* "Teruel y sus serranías" - Manuel Mercadal Ferreruela y Luis Lorente Villanueva - Editorial Everest, 1998.

 

 

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