En
cada pueblo, comarca y región, las fiestas y costumbres
son variadas y numerosas. Podríamos afirmar que cada
fiesta está relacionada con el tiempo, y los factores
económicos, sociológicos, religiosos, etc.
Además de las ya conocidas de ámbito nacional
y regional, en Villalba Baja podemos destacar algunas de ellas:
FIESTAS LOCALES
SAN ANTONIO ABAD (17 de enero)
Es el patrono de los animales: la fiesta comienza, desde tiempos
inmemoriales, con el encendido de las hogueras por barrios.
Cada barrio tiene la suya propia, la cual ha sido formada con
la aportación voluntaria de sus vecinos. Antiguamente,
hoy no tanto, era una fiesta de gran arraigo popular; por la
noche se preparaban pequeñas fiestas alrededor de la
hoguera, se cantaba, etc.
SANTA CRUZ (3 de mayo)
Hasta hace pocos años era la fiesta de los quintos. Después
de la misa se bendecían los términos y a continuación
los quintos comenzaban la recogida de huevos por todas las casas
del pueblo. Hacia el mediodía se preparaba una comida
a la que asistían todos los mozos del pueblo y por la
noche de igual manera se preparaba una cena.
SAN ISIDRO LABRADOR (15 de mayo)- Es la fiesta de los agricultores. Hoy día ha quedado
reducida a la celebración eucarística, si bien
son muchos los villalbinos que se desplazan a Teruel, concursando
algunos jóvenes en los juegos y actividades deportivas
que allí tienen lugar.
SAN
CRISTÓBAL (finales de mayo)
Es el patrón de los conductores. Su fiesta todavía
perdura. El pueblo, en romería, se desplaza a la ermita
del santo, llevando los mozos y mozas la imagen. Después
de celebrarse la misa y procesión, el Ayuntamiento reparte
bebida, refrescos y pastas a los asistentes.
Llegada la hora de comer, sobre la ladera del monte y formando
grandes grupos familiares, cada familia va consumiendo los suculentos
manjares preparados con esmero para esta comida campestre.
Antiguamente se realizaban juegos populares y al caer el sol
se regresaba al pueblo para asistir a la procesión.
SAN JUAN BAUTISTA (24 de junio)
La víspera de este día los quintos plantaban un
chopo frente a la puerta de la iglesia, el cual permanecía
hasta el día de San Pedro. El 29 de junio (San Pedro)
era abatido y subastado. El importe obtenido se entregaba a
los mozos del pueblo. La tradición dejó de existir
tras la pavimentación de las calles y la plaza.
LAS FIESTAS PATRONALES
Son dos: una en honor de Nuestra Señora de la Asunción
y de San Roque, 15 y 16 de agosto. La otra el 17 de noviembre
en honor a San Gregorio.
Para una localidad como la nuestra, el planteamiento de llevar
a cabo unas fiestas patronales es bastante complicado y costoso.
Antiguamente
estas fiestas estaban a cargo de los “Clavarios”,
hijos del pueblo nombrados por turno de casamiento. Desde hace
unos años los encargados de la fiesta son los componentes
de “La Comisión de Fiestas” formada por jóvenes
y casados, los cuales se hacen cargo de todo lo referente a
la fiesta en sus dos vertientes: la profana y la religiosa.
A todo esto cabe añadir que el Ayuntamiento de Teruel
y algunas firmas de la capital, también colaboran económicamente
en las fiestas aportando una cantidad de dinero que, junto con
las cuotas recogidas de los vecinos, hacen posible que las fiestas
sigan adelante año tras año.
Evidentemente las fiestas han cambiado en el transcurso del
tiempo y los actos en ellas celebrados son diversos y variados.
SERENATAS Y RONDALLAS
Fueran
con guitarras, laudes o cualquier otro instrumento, lo cierto
es que fueron un mito en otros tiempos.
Antiguamente tenían lugar al llegar la media noche y
en días señalados como la noche de San Juan, en
bodas, en las fiestas patronales, etc.
Su carácter era plenamente festivo y de diversión.
Se recorría el pueblo, calle por calle, cantando jotas
y otros cantos populares, y a la espera de recibir alguna copa
y pasta en alguna casa; eso sí llevando alegremente la
fiesta hasta el final.
Aunque actualmente ha decaido bastante, no ha llegado a desaparecer
gracias a la voluntad e implicación de algunas personas
del pueblo que luchan por mantener esta tradición.
LA JOTA ARAGONESA
Los
tipos tradicionales de jota aragonesa y su difusión aparecen
en el siglo XVII, si bien es entre los años 1808-1814
cuando arraiga de forma definitiva.
En nuestra provincia comenzó a tomar especial fuerza
entre los años 1948-56 con la aparición de José
Iranzo (“El Pastor de Andorra”) y Jesús Gracia,
entre otros.
En la Comunidad de Aragón podemos distinguir distintos
y diversos estilos locales de jota que engrandecen y realzan
nuestro folclore aragonés.
Su belleza reside, en gran parte, en el contraste de movimientos
rápidos y elegantes de los bailadores, en el dominio
de las castañuelas, en el chasquido de los dedos y en
el mismo acompañamiento de los instrumentos musicales.
Como expresión del propio folclore aragonés, en
Villalba, al igual que en cualquier punto de la Comunidad, se
baila en cualquier fiesta, sobre todo en las patronales, en
las bodas y en las celebraciones especiales.
Aunque
años atrás había decaido un poco, hoy día
está adquiriendo un nuevo vigor y popularidad, gracias
a personas amantes de este folclore que luchan para que no desaparezca
la jota, ese canto y baile que tanto enaltece y honra a nuestro
Aragón. También en nuestro Villalba Baja disponemos
de un jotero de renombre y miembro del Grupo Folclórico
de Teruel “Amigos de la Jota”: Teodoro Biel Rodríguez,
así como numerosos jóvenes de la localidad que
ya forman parte de diversos grupos folclóricos turolenses
con sus cantos y sus bailes. En el mismo sentido, merece la
pena destacar también numerosos niños y niñas
villalvinos de muy corta edad que, al verlos cantar y bailar
la jota, dejan asombrado a todo el mundo.
Para hacer coplas joteras no basta con ser poeta, hay que pensar
en baturro y saber expresar correctamente lo que se piensa.
Un ejemplo de ello serían estas dos jotas:
“
Bien sabes lo que me gustan
los pepinos en vinagre,
pero aún así nada quiero,
ni con tú ni con tu madre”
“Cuatro
novios has tuvido,
mientras yo hi sido soldau.
Buscate quien haga quinto,
que yo vengo licenciau”.
JUEGOS
POPULARES
Desde
tiempos antiguos pueden distinguirse varios tipos de juegos:
aquellos que favorecen la ejercitación de determinadas
condiciones físicas (fuerza,agilidad, precisión,
etc), los que se basaban en facultades intelectuales, etc. Hacer
una clasificación de juegos populares no es tarea sencilla.
Si los consideramos como actividades tradicionales, encuentran
frecuentemente su origen en oficios, actividades,rituales…
Algunos de los principales juegos de niños practicados
en nuestro pueblo a lo largo de los años son los siguientes:
SALTOS DE PÍDOLA
Consiste en ir cantando una canción y saltando sobre
unos compañeros que están agachados en fila. El
que no consigue saltar o cae, no continúa y se coloca
agachado al final de la fila. Los saltos se realizan por orden
y una vez que el que salta consigue llegar al final, se agacha
y empieza a saltar el siguiente.
EL JUEGO DE LAS TABAS
La taba es el hueso que se encuentra en la rodilla de ovejas
y corderos. Tiene cuatro caras llamadas hoyos, tripas, lisos
y carneros. Se juega con seis o doce tabas y el número
de jugadores es ilimitado.
Los jugadores se sientan en el suelo formando un círculo
y jugando por orden. Se tiran todas las tabas al centro del
círculo, después el jugador de turno tira un pitón
al aire con la mano derecha y mientras cae, con la misma mano,
se vuelven todas las tabas del mismo lado y una vez vueltas
se cogen. Se comienza volviéndolas del lado de hoyos,
después de tripas, lisos y carneros. Gana el que las
puede recoger todas con el menor número de tiradas. Un
jugador pierde su turno cuando no vuelve la taba a tiempo o
se le cae el pitón, continuando el siguiente jugador
en el lugar que se había quedado el anterior.
EL JUEGO DE LA BANDA
El número de jugadores es ilimitado y se juega al aire
libre en plazas, calles, eras, etc.
Antes de iniciarse el juego se echa un “plon” (se
echa a suerte) para ver quién es el que ha de pagar,
éste se queda quieto y cuenta hasta tres, el resto comienza
a correr para evitar ser pillado. Cuando el que paga coge a
uno, se dan la mano y van a coger a otro que se unirá
a ellos, y así sucesivamente hasta que sólo quede
uno que será el que pague a la vez siguiente.
Juego del Escondite.- Al igual que en el anterior, el número
de jugadores es ilimitado. Uno de ellos ha de pagar quedándose
quieto con los ojos cerrados y cantando la siguiente canción:
Conejicos a esconder
Que la madre va a poner
Que si vino, que si va
Que la ovejica me la traerá
Si los que están escondidos responden sí…
va a buscarlos, si no contestan vuelve a repetir la canción.
El que paga, cuando ve a uno vuelve corriendo al lugar donde
ha pagado y dice el nombre del que ha visto, junto a este estribillo
“un, dos, tres, por … lo ves”. Éste
será el que pagará la próxima vez.
LA GAYOLA
Los jugadores se dividen en dos grupos, se hacen dos círculos
en el suelo, en uno se colocan los jugadores que les toca pagar,
menos uno que será el encargado de ir a coger a los otros
del bando contrario; éstos correrán por el otro
círculo evitando ser cogidos e intentarán colocarse
subidos a caballo sobre los jugadores del bando contrario colocados
de pie, evitando tocar con los pies en el suelo; el último
que queda, como no tiene sobre quién colocarse, pasará
por el centro del círculo, si lo consigue ganará
su equipo y volverán a pagar los mismos.
Otros
juegos practicados eran: Las canicas, policías y ladrones,
tres navios en la mar, la gallina ciega, juego de las prendas,
juego del pañuelo, las tres esquinas, tres en raya, el
touque, los fundis, la carroncha, etc, etc.
Entre
los muchos juegos practicados por los jóvenes de la localidad
destacan los siguientes:
LAS
CARRERAS PEDESTRES
Desde siempre ha habido en el pueblo gran afición a este
tipo de carreras, realizándose sobre todo en la festividad
de San Isidro.
LA BARRA ARAGONESA
Solía jugarse los domingos y días festivos en
la plaza del pueblo o en las eras. Estos lugares encajan muy
bien en el concepto de juegos rurales ya que la vida social
primitiva se desarrolla en gran medida en los escenarios donde
el hombre trabaja.
Este juego atraía a gran número de espectadores;
casi todo el vecindario se reunía para presenciar su
desarrollo, apostando a favor del lanzador favorito.
Cualquier romería o fiesta local era y es motivo para
esta manifestación lúdico-social-folclórica.
Las
barras (de hierro) eran las que se utilizaban en trabajos de
cantería para remover gruesos bloques de piedra, así
como en los trabajos propios del campo. La mayor parte de las
barras se obtenían de los arados antiguos de tipo romano.
Además de la barra se empleaba y emplea con bastante
frecuencia el barrón, el cual procedía del arado
de reja plana.
El lanzamiento de la barra aragonesa no tuvo en principio una
reglamentación establecida, aunque como cada juego, estaba
sujeto a una serie de reglas que solían establecerse
antes de su inicio, y que variaban de un lugar a otro, si bien
permanecían reglas generales que eran las siguientes:
- La tirada se consideraba válida si la barra caía
de punta.
- El número de lanzamientos se establece antes de la
tirada
- La participación puede ser individual o por parejas.
- Todos los lanzadores deben tirar con la misma barra.
- Para medir la tirada, antiguamente se utilizaba una cuerda,
hoy se utiliza la cinta métrica.
- El orden de lanzamiento era establecido previo sorteo.
- El peso de la barra suele ser de 6,606 Kg y el del barrón
8,275 kg.
EL TIRO DE PALO
Es un juego en el que se mide la fuerza de los participantes.
Éstos se colocan sentados en el suelo, tocando con los
pies los del contrario, y con las manos sobre un palo del que
tiran los dos. Gana el que consigue levantar a su contrario,
ya que se puede jugar por parejas o por equipos.
EL TIRO DE SOGA
Similar al anterior. Se tira por equipos y de pie. Cualquier
celebración va bien para practicarlo, incluso en las
fiestas de las Bodas de Isabel de nuestra querida capital.
BIBLIOGRAFÍA
* "Villalba Baja: Historia, tradición y costumbres" - Timoteo Galindo Guillén y Francisco Julián Garzarán - Martín impresores - Valencia, 1986

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